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Inicié el 2007 en Arequipa



El primer día del año ya estaba rodando hacia el sur, más específicamente a la ciudad de Arequipa. Fue por trabajo, como casi todos mis viajes, pero aproveché en quedarme unos días más exclusivamente para hacer turismo.

Las iglesias del centro son preciosas y la catedral en especial, tanto por dentro como por fuera. Arequipa es una ciudad que siempre me ha gustado, sin embargo nunca tuve tiempo de visitar muchos lugares pues siempre estuve por trabajo. Sólo conocía Yanahuara, el mirador de Sachaca y el mirador de Chilina. Pero esta vez además de las iglesias pude conocer la Casa del Moral (en la foto), una preciosa casa museo, donde a lo largo de cientos de años han vivido muchas familias importantes y que ahora es paso obligado para los turistas. Pero el plato fuerte sin lugar a dudas es el Convento de Santa Catalina, una ciudadela llena de calles, patios y "mini-departamentos" donde antiguamente las religiosas vivían su consagración a Dios. Nos contaba la guía que las religiosas de esa época eran hijas de familias adineradas, quienes pagaban a la Iglesia para que éstas sean aceptadas en el convento. En el primer año las novicias, chicas que por lo general aún eran adolescentes, eran confinadas al aislamiento total teniendo apenas dos paseos diarios en el patio del claustro.

Al día siguiente del tour por las iglesias, pude conocer el molino de Sabandía (en la foto), una construcción que en tiempos modernos ha sido recuperada por manos privadas, y la Mansión del fundador, ambas muestran un excelente estado de conservación y se encuentran a aproximadamente 25 minutos de la Ciudad blanca. Pude escuchar los truenos y oler el campo, en un día no sólo de turismo sino también anti-stress, importante para emprender el camino de regreso a Lima. En la Mansión del fundador no pude hacer el recorrido completo, pues me ganaba la hora. Eso lo dejo para mi siguiente visita, donde además pienso conocer el famoso Cañon del Colca. [1 - 7/Enero]
Datos adicionales: El tour para el recorrido del Centro (Casa del Moral, principales Iglesias, Catedral, Plaza de Armas y Convento de Santa Catalina) sale desde la Plaza de Armas, se realiza a pie y dura un poco más de tres horas. Pero no se asusten, hay paradas, hubo gente mayor que hizo el tour conmigo. Aunque no lo hice por Agencia, sé que el recorrido por las afueras de la Ciudad, también sale desde la Plaza de Armas. Para ir al Molino de Sabandía y La Mansión del Fundador lo hice en un auto privado. Tampoco es caro y lo bueno es que cualquier conductor que los lleve les puede hacer de guía. Los arequipeños dominan su historia, cultura y tradiciones.

Poesía, Viajes, Perú
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Poema a Huacachina

Por: Juan Estuardo

Desierto,
la mente en blanco.
Pero a veces viene una idea
y cruza las dunas como un rider.
Y es un alboroto
la conciencia si los tubulares
muestran su poder.
Más tarde un breve silencio,
los boogies descansan.
En inglés "Sunset":
una llama de esperanza para la noche sola.
En castellano "Crepúsculo":
toda una vida en muy pocos minutos.
Y luego las ideas regresan
a toda velocidad a su punto de partida,
a algún hostel olvidado de la Huacachina
donde comenzó todo.
Y es la noche.
Y es el silencio.
Es la nada otra vez en el desierto.

(Domingo 3/Agosto/2014, tomando un café en El Quinde de Ica)
Foto: Tomada por el autor de este blog en Huacachina (Ica, Perú)

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Sin embargo, mi cuerpo sólo fue el medio que mi espíritu utilizó para reclamarme, para que al fin lo escuchara y así poder saltarse, como quien aprieta un botón de emergencia, a las excusas y postergaciones con las que mi mente siempre se opuso a cambiar. Muy a menudo he percibido que el dolor es la herramienta última que el espíritu utiliza para que cambiemos. Por eso, a pesar de todo, agradezco el dolor.
Mi enfermedad implicaba no poder salir de casa, no poder trabajar con normalidad, sentirme in…

Cuando Llueve Me Acuerdo De Ti

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Y cuando ella cae diagonal,
como rayo de luz a una ventana.

Y si ella resbala por un tejado
y gota a gota cae sobre una misma hoja.

Me acuerdo de ti,
cuando tamborilea, lea,
sobre un cilindro de metal.

Y cuando un niño chapotea
en un charco que quedó tras escampar.

Y no porque lo vivimos,
sino porque terminamos antes que inicie la lluvia.

Yo me acuerdo de ti,
cuando la lluvia cae fina y persistente
sobre un lago llenándolo de ondas.

Como picotazos invisibles de pájaros alegres.

Y ahora estoy protegido por un techo volado,
bajo el cual estoy sentado viendo la lluvia caer.

Y yo me acuerdo de ti,
ese último día de otoño antes que llueva,
mirándome.

Por: Juan Estuardo
(Cuaderno Minerva No. 3, 27/May/2014)
Foto: Sonia Madrigal
Poesía