Ir al contenido principal

Pucallpa, Mi Primer Viaje Con 30 Años

A principios de octubre viajé a Pucallpa y regresé convencido que no hay mejores refrescos en el mundo que las aguas de camu camu y de cocona. Traté de tomar todo lo que pude, por si no regresara a esa ciudad en buen tiempo, pero ahora pienso que nunca será suficiente, y no exagero.

Como casi siempre, así como a otras ciudades, llegué a Pucallpa por trabajo. Esta vez mi empresa ha sido contratada por una industria de procesamiento de madera, cuyo producto terminado son tableros para la exportación. La experiencia de conocer diversas plantas de producción, gracias a mi negocio, es realmente fascinante, aunque no por eso estoy libre del estrés propio de tener que recoger información tan diversa y poder ordenarla y completarla en tan poco tiempo.


Ya había ido a Pucallpa en varias ocasiones, pero de la última vez había pasado dos años. Antes de llegar tenía una especial ansiedad por volver a verla. Ha cambiado un poco, esta vez encontré más autos, aunque nunca superarán en número a los mototaxis que, como en toda la selva, también son dueños de esta ciudad. La Catedral de la Plaza de Armas ha sido terminada y ha quedado realmente preciosa. Por la noche, su frontis ojival se ilumina y los vitrales brindan un juego multicolor a los que pasean por esos lares.

Me hospedé en el hotel “Sol de Oriente” (antiguo Hotel Turistas), ubicado en la avenida San Martín, una de las principales de la ciudad. Sus instalaciones son realmente preciosas, tiene una amplia piscina, restaurante, auditorio, discoteca y muchos otros servicios. La atención del personal es muy buena, algo que convierte a este hotel en una verdadera joya para el turista.

El sábado en la tarde, luego de finalizado el trabajo de los días previos, tuve la oportunidad de almorzar en “La anaconda”, un exótico restaurante que queda a orillas de la laguna de Yarinacocha y que siempre he recomendado a los que me preguntan dónde comer en esta linda ciudad. La comida es muy buena (el paiche al vapor buenísimo, pídanlo con chonta) y lo más atractivo es poder degustarla sobre la sala flotante, mientras se disfruta de la fascinante vista de la laguna.

Para cenar en las noches recomiendo sin dudar el Restaurant Pizzería Sofía, ubicado en la Plaza de Armas. A pesar que también sirven comida típica del lugar, yo les recomiendo, lógicamente, sus pizzas, son buenísimas, mejor que todas las que se pueda comer en Lima. Se los dice un experto.

Si uno va a Pucallpa y no va a la discoteca “Pericos”, es como si no hubiera ido a Pucallpa. Y aunque sé que ahora hay nuevas discotecas, no creo que superen a ésta. Su diseño es especialmente atractivo, la pista es circular y la música buenísima. También es ideal para ir a tomar un trago y conversar, pues posee ambientes anexos más sosegados y al aire libre. Imprescindible.

Qué puedo decir, Pucallpa es una linda ciudad, ideal para empezar a conocer la selva peruana, llena de encanto, diversión y calidez. Hay sol todo el año y sonrisas en el rostro de su gente. Y esa es la mejor postal que uno se puede traer de vuelta a casa. <<

Poesía, Viajes, Perú
Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Poema a Huacachina

Por: Juan Estuardo

Desierto,
la mente en blanco.
Pero a veces viene una idea
y cruza las dunas como un rider.
Y es un alboroto
la conciencia si los tubulares
muestran su poder.
Más tarde un breve silencio,
los boogies descansan.
En inglés "Sunset":
una llama de esperanza para la noche sola.
En castellano "Crepúsculo":
toda una vida en muy pocos minutos.
Y luego las ideas regresan
a toda velocidad a su punto de partida,
a algún hostel olvidado de la Huacachina
donde comenzó todo.
Y es la noche.
Y es el silencio.
Es la nada otra vez en el desierto.

(Domingo 3/Agosto/2014, tomando un café en El Quinde de Ica)
Foto: Tomada por el autor de este blog en Huacachina (Ica, Perú)

Haz que tu enfermedad sea una pista de despegue

Por: ©Juan Estuardo

A veces el inicio de un cambio se da cuando tocamos fondo, sea por una enfermedad, una decepción, una pérdida, a veces simplemente por hacernos conscientes de que nos hemos abandonado a nosotros mismos. En mi caso el punto de inflexión fue una hernia de columna en un disco cervical, que me mantuvo varios meses en cama, con todo lo que eso implica en el ánimo de una persona. Esta vez fue mi cuerpo el que simplemente no pudo más y me gritó: ¡Detente, es momento de cambiar!
Sin embargo, mi cuerpo sólo fue el medio que mi espíritu utilizó para reclamarme, para que al fin lo escuchara y así poder saltarse, como quien aprieta un botón de emergencia, a las excusas y postergaciones con las que mi mente siempre se opuso a cambiar. Muy a menudo he percibido que el dolor es la herramienta última que el espíritu utiliza para que cambiemos. Por eso, a pesar de todo, agradezco el dolor.
Mi enfermedad implicaba no poder salir de casa, no poder trabajar con normalidad, sentirme in…

Cuando Llueve Me Acuerdo De Ti

Cuando el agua de la lluvia
desborda una vereda, me acuerdo de ti.

Y cuando ella cae diagonal,
como rayo de luz a una ventana.

Y si ella resbala por un tejado
y gota a gota cae sobre una misma hoja.

Me acuerdo de ti,
cuando tamborilea, lea,
sobre un cilindro de metal.

Y cuando un niño chapotea
en un charco que quedó tras escampar.

Y no porque lo vivimos,
sino porque terminamos antes que inicie la lluvia.

Yo me acuerdo de ti,
cuando la lluvia cae fina y persistente
sobre un lago llenándolo de ondas.

Como picotazos invisibles de pájaros alegres.

Y ahora estoy protegido por un techo volado,
bajo el cual estoy sentado viendo la lluvia caer.

Y yo me acuerdo de ti,
ese último día de otoño antes que llueva,
mirándome.

Por: Juan Estuardo
(Cuaderno Minerva No. 3, 27/May/2014)
Foto: Sonia Madrigal
Poesía