El Jugo De Guanábana Que Tú Preparabas

Por: Juan Estuardo

Cuando ella partía una guanábana por la mitad, era un ritual.
Y nos sentábamos a la mesa a desgajarla.
No sé si una guanábana tiene gajos, pero lo hacíamos.
Yo con tus manos y tú con las mías.

De a ratos, sin que yo lo pidiera,
me dabas de tus manos a probarla un poco.
Yo me desesperaba.
Espérate, después, tu me decías.

Y eras media sonrisa, como una media fruta.
Y quitábamos las pepas, una a una,
para que sólo quedara lo bueno de nosotros.

Y tardábamos mucho,
era un juego,
gajo a gajo,
la piel verde a un lado,
enmeladas las manos.

Luego a licuar la pulpa,
pero no demasiado,
pues querías que sintiéramos la esencia de la fruta,
sólo añadías una poca de agua, pero nada de azúcar.

Y de nuevo a la mesa,
era el jugo de guanábana,
las galletas de avena,
de soya,
de kiwicha.

Éramos besos integrales,
éramos yo y ella.

(Escrito el 27/Mayo/2014)

Juano de Viaje

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