El Último Árbol


Por: Juan Estuardo

Soy el último árbol
de un parque donde venían a jugar
unos niños pero ellos
ya no están.

Yo ya no soy Yo,
pero tampoco
soy tan viejo y sin embargo
el viento juega conmigo.

No he tenido con quién conversar
y es por eso que ahora no sé
qué rostro ponerle a las aves.

Si me dejaran dibujar nuevamente las calles
quizás yo sabría cómo hacer
para que todas confluyeran aquí.

Y los niños seguirían viniendo con sus voces.

Ellos vendrían
a jugar,
a preguntarme cómo estoy,
a ser mis amigos.

Y las bancas estarían
llenas de confesiones.

Y el monumento seguiría
rodeado de palomas.

Y de sueños
y de hojas secas
y de albores.

Pero esto no es más que un deseo
y tengo que asumirlo para seguir viviendo.

Para dar de vez en cuando algunos frutos.

Para que Dios crea que sigo vivo y no me deje morir.

Para sentir nuevamente tu mano sobre mi mano
e imaginar tu voz diciendo que estoy bien.

Pero hay más árboles aquí,
sólo que ellos ya no están,
ni vienen,
ni son.

Y algo que se parece a sus hojas
va cayendo despacio.

Y aunque antes dije lo contrario
a veces sueño,
a veces sueño que sueño
y cuando despierto sólo es cierto que sigo dormido.

(Escrito el jueves 28/agosto/2014, cuaderno Minerva No. 3)
Ilustración: "Un árbol en el parque", realizada por el autor de este blog.

Juano de Viaje

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