El Lobo Que Sabía Divertirse

Ilustración de Candela Ferdmann

Por: ©Juan Estuardo

Se han llevado el susto de sus vidas, ellas han salido volando despavoridas. Yo sólo he puesto mi cara de chico malo, he mostrado mis fauces y he gruñido apenas. ¿Qué hacían a esta hora lejos de su panal? Estarían haciendo algo malo seguro.

Y aunque ellas ya están lejos, los árboles aún siguen conteniendo la risa. Ellos saben que no soy capaz de matar una mosca y menos una abeja. No me delatarán porque saben que espero por esto, tras las matas, cada noche.

Pero mis árboles, cómplices, jamás me han visto siquiera sonreír, yo guardo las apariencias. Y sin embargo están seguros que regresaré corriendo a mi guarida y me echaré a reír por horas hasta llorar de la risa. Pobres abejas.

El mundo pensará que mis aullidos son extraños, lo que no saben es que suena igual mi risa que mi llanto.

Escrito entre el 13 y 17 de marzo de 2015.
Inspirado en la ilustración de Candela Ferdmann que acompaña este post.

Sígueme en Twitter como @juanestuardo
Sonrisa, Poesía, Árbol, Ilustración, Noche, Lobo, Candela Ferdmann

Juano de Viaje

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.

Publicar un comentario