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Era Apenas Una Plantita


Ilustración de Marina Aizen
Por: ©Juan Estuardo

Yo le echaba agua todos los días. Era apenas una plantita con dos hojas pero estaba llena de ramas que no se ven. De esperanza que se refleja en las losetas verdes y el silencio del suelo. Las losetas negras me hacían recordar que también puedo fallar. Yo me ruborizaba a veces, torcía los labios, cerraba los ojos para no ver la realidad. Para no hacerme ilusiones, ni sentir la alegría de verte germinar. Mi sombrero negro era sólo el matiz de una sonrisa y por entre los cuadros negros de mi pecho siempre había un camino para llegar a mí. Y el jarrito naranja de todos los días. Y el chorrito agua de silencio turquesa. Y mi nariz siempre atenta a la salida del sol.

Escrito el sábado 7 de marzo de 2015
Inspirado en la ilustración de Marina Aizen que acompaña este post

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Sonrisa, Sol, Poesía, Esperanza, Ilustración, Marina Aizen
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Poema a Huacachina

Por: Juan Estuardo

Desierto,
la mente en blanco.
Pero a veces viene una idea
y cruza las dunas como un rider.
Y es un alboroto
la conciencia si los tubulares
muestran su poder.
Más tarde un breve silencio,
los boogies descansan.
En inglés "Sunset":
una llama de esperanza para la noche sola.
En castellano "Crepúsculo":
toda una vida en muy pocos minutos.
Y luego las ideas regresan
a toda velocidad a su punto de partida,
a algún hostel olvidado de la Huacachina
donde comenzó todo.
Y es la noche.
Y es el silencio.
Es la nada otra vez en el desierto.

(Domingo 3/Agosto/2014, tomando un café en El Quinde de Ica)
Foto: Tomada por el autor de este blog en Huacachina (Ica, Perú)

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A veces el inicio de un cambio se da cuando tocamos fondo, sea por una enfermedad, una decepción, una pérdida, a veces simplemente por hacernos conscientes de que nos hemos abandonado a nosotros mismos. En mi caso el punto de inflexión fue una hernia de columna en un disco cervical, que me mantuvo varios meses en cama, con todo lo que eso implica en el ánimo de una persona. Esta vez fue mi cuerpo el que simplemente no pudo más y me gritó: ¡Detente, es momento de cambiar!
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Dentro de una botella había un barco | Poema

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Dentro de una botella había un barco.
Silencioso. A veces se movía pero no llegaba lejos.
Era un silencio siempre ensordecedor.

Allí viajaban sueños de personas que reían.
Caminaban de un lado a otro del barco buscando un hilo a tierra.

A veces yo me alejaba y veía el barco desde lejos.
Y si me alejaba más, veía que estaba dentro de una botella.

Y ese silencio ensordecedor se volvía un barullo entrecortado.
Y fue así que decidí quedarme afuera a escucharme.

(Escrito el 22 de octubre de 2016)