Un Arbol Incendiándose

Ilustración por Raisa Irurzún


Mi primera impresión
al verlo, fue pensar que el incendio
estaba apenas comenzado.

Pero ahora, al ver caer
las aves chamuscadas, me doy
cuenta de que no.

Y me duele.

Me duele ver su hogar
ardiendo, sus plumas en silencio,
sus picos dando vueltas,
sus ojos muertos de sed.

Quiero pensar que fue un descuido,
no sé,
tal vez una colilla de cigarro no apagada.

Veo
las hojas
que
ya no son hojas,
veo
el árbol
que fue una casa,
veo
las aves
que están siendo desaladas.

Y quiero pensar
que fue un descuido
pero el fuego se divierte,
y me duele.

¿Pero por qué
me sorprendo ahora
a estas alturas del mundo?

Mi vista
empieza a nublarse
y a la vez a estrujárseme
el alma
viendo
cómo
las últimas aves
aletean.

Si
solamente
pudiera
salvar a dos de ellas
me iría
lejos a comenzar de nuevo.

Pero el
viento
sopla
en contra,
aviva el
fuego.

Idea original: 13 de marzo de 2015.
Escrito los meses de marzo a junio.
Inspirado en la ilustración de Raisa Irurzún que acompaña este post.
poesía, poema

Juano de Viaje

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