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Agradeciendo al 2015

El autor de este blog en Machu Picchu. Feliz.

La vida es una montaña rusa llena de emociones. En el pasado tal vez no, o al menos no para todos, pues cada uno podía vivir a su ritmo. Ahora casi todo el mundo podría firmar mi primera frase, la vida nos lleva a mil por hora, no hace falta mencionar la tecnología y más cosas, pero eso no quiere decir que no podamos valorar cada uno de los momentos y situaciones que vivimos. Una foto, una canción, una sonrisa, por sólo mencionar tres cosas, que ya sólo por el hecho de ser mencionadas mueven algo positivo en nuestro interior.

Este año he vivido cosas buenas y también cosas no tan buenas, pero que valieron la pena ser vividas porque las interpreté positivamente. No fue fácil llegar a verlas a través de un cristal positivo, fue un camino acelerado de aprendizaje, pero siempre estuve con los ojos abiertos para ver bien el mundo que me rodeaba, para no distorsionar las palabras de los demás y las circunstancias, antes de que lleguen a mi cerebro para ser interpretadas. También ha sido un tiempo de introspección, para ver el mundo que había en mí y creo que eso es con lo que más me quedo. Porque eso, además, hizo que comience a ver que los demás también tenían un mundo interior muy rico y con el mismo valor que el mío.

Recomencé este blog hace aproximadamente dos años con la intención de exponer mi poesía principalmente, pero también para dar rienda suelta a mi forma única de ver la vida. Digo única, porque cada uno es único y esa es otra cosa que aprendí este año. Que lo que tú estás destinado a hacer sólo tú lo puedes hacer, nadie más, y si tú no lo realizas se quedará como una idea flotando en la eternidad y nadie la tomará, pues nadie podrá hacer lo que tú no hiciste.

Hay mucho por contar y un solo post no alcanza. Pero me tranquiliza pensar que tengo todo un nuevo año para vivir y contar a los demás acerca de la magia de las oportunidades infinitas. No voy a rendirme en mi sueño, que yo definí desde niño con esta frase: “quiero estar en todos lados”. Nunca la entendí del todo, ni de niño y menos aún de adulto. Pero este año 2015 al fin la entendí. Significa no querer estar quieto, procurarme una buena vida estando en muchos lugares, puede ser viajando, creando prosperidad y abundancia adonde vaya. Riqueza material y espiritual tanto para mí como para los que me rodean, pero también para cualquier persona que mi vida toque. Eso quiero hacer y en ese sentido se alineará todo mágicamente. Estoy seguro de eso, no sé por qué, pero lo estoy.

La poesía es mi forma de comunicarme, la principal, aunque existen otras como hablar, que también me gusta, también tomar fotos, hacer videos, dibujar. Pero sin dudarlo la que más me identifica es la poesía, es donde en primer lugar hablo conmigo. Así puedo entrar luego en la esfera de los demás. Escribir hace que las cosas queden plasmadas en un lugar, por eso escribí “Las palabras siempre son jóvenes”. Que no es otra cosa que Trascender.

Para mí la poesía es llevar el entendimiento humano del plano físico al plano espiritual, es decirse a uno mismo algo que uno no sabía. Decirse a uno mismo algo que de otra manera no se enteraría. Parece trabalenguas pero es así, aunque es cierto que me gusta escribir de esa manera, lo reconozco.

Este año viajé, conocí Cusco que era mi sueño postergado por algo que siempre llamé “La maldición de Cusco”. Durante veinte años siempre algo me impidió ir. Lloré en su Plaza de Armas y se lo he contado a mucha gente que conozco. La que yo llamé "La maldición de Cusco" al fin ha sido derrotada, ese muro cayó, he vencido a ese fantasma y es otra de las cosas por las que me siento orgulloso.

Y ahora más que nunca creo que los viajes son oportunidades para ir en busca de uno mismo.

Hay muchas cosas que he logrado y muchas cosas que planeo para el 2016, pero no me alcanzará este post para decirlas. Estoy escribiendo pocas horas antes que termine el año y quiero publicar esto antes que se termine. Creo que es una linda forma de despedir este gran año, escribiendo.

Tengo que agradecer a algunas personas que han sido mis guías este año, aunque casi a ninguno de ellos conozca personalmente. Mil gracias a:

- Alan Estrada y a su canal de Youtube, pues este año gracias a él viajaré más.
- Aniko Villalba, por impulsarme a escribir, a viajar, a saber que soy único y a ver que en cada cosa simple de la vida hay magia.
- Bernardo Stamateas, por guiarme en el camino y control de las emociones, por enseñarme a cambiar mi visión trágica de los eventos por una mirada siempre positiva.
- Gosi y Adrián, por hacerme creer que los sueños se cumplen y por su energía sin límites.
- Ismael Cala, porque en sus libros y programas me transmite la alegría plena de vivir y entiendo por eso que uno de los más dignos propósitos en la vida es ayudar a que los demás también vivan en plenitud.
- Liz Carbonel, que ha canalizado con su técnica y sabiduría cada uno de mis pensamientos y emociones para que me lleven siempre a buen puerto.
- Carl Honoré, por enseñarme a caminar con lentitud para apreciar todas las cosas buenas de la vida, que si vamos rápido no las vemos.

A mis amigos en los que he podido depositar mi confianza, que me escucharon y también yo escuché.

También a muchas otras personas maravillosas que tal vez esté olvidando.

Y por su puesto: a mis padres y hermanas porque siempre están pendientes y prestos a ayudar para que ocurran cosas buenas en mi vida.

Y con más fé que nunca e iluminado por Dios, ahora me toca seguir caminando.

¡Feliz Año 2016!
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