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Yo no soy Luis Hernández | Poema

Este es mi homenaje al poeta Luis Hernández Camarero (Lima, 1941 - Buenos Aires, 1977), conmemorando 39 años de su fallecimiento. Escrito especialmente para la ocasión.

Collage de Enrique Wangeman
Por: ©Juan Estuardo

Yo no soy Luis Hernández
ni pretendo serlo
pero me gustaría dibujar
en un cuaderno como lo hacía él
dibujar notas musicales
plantas medicinales
fórmulas matemáticas para vivir la vida.

Yo no soy Luis Hernández
menos aún Camarero
pero me gustaría ordenar mi cuarto
y encontrar cosas nuevas
un estetoscópio para jugar a ser médico
una bicicleta para bajar hasta La Herradura.

Quisiera sonreírle a los puentes
a las lunas crecientes
hacer un borrador de mis sueños
y regalar mis cuadernos.

También escribir una novela que verse sobre barquitos
pero no puedo hacerlo
yo no soy Luis Hernández.

Sería la música mi primer amor
dibujaría violetas
y silencios
y raíces de menos uno
también puentes de colores para los prófugos del mundo.

Yo no soy Luis Hernández
ni pretendo serlo
pero me gustaría ser su amigo
y decirle "no viajes a Buenos Aires".

Luchito,
todos tus cuadernos están ahora reunidos
tal vez no están donde los dejaste
pero están para cualquiera como tú lo querías.

(Escrito entre octubre de 2014 y septiembre de 2016)
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Poema a Huacachina

Por: Juan Estuardo

Desierto,
la mente en blanco.
Pero a veces viene una idea
y cruza las dunas como un rider.
Y es un alboroto
la conciencia si los tubulares
muestran su poder.
Más tarde un breve silencio,
los boogies descansan.
En inglés "Sunset":
una llama de esperanza para la noche sola.
En castellano "Crepúsculo":
toda una vida en muy pocos minutos.
Y luego las ideas regresan
a toda velocidad a su punto de partida,
a algún hostel olvidado de la Huacachina
donde comenzó todo.
Y es la noche.
Y es el silencio.
Es la nada otra vez en el desierto.

(Domingo 3/Agosto/2014, tomando un café en El Quinde de Ica)
Foto: Tomada por el autor de este blog en Huacachina (Ica, Perú)

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Por: ©Juan Estuardo

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Cuando Llueve Me Acuerdo De Ti

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Y no porque lo vivimos,
sino porque terminamos antes que inicie la lluvia.

Yo me acuerdo de ti,
cuando la lluvia cae fina y persistente
sobre un lago llenándolo de ondas.

Como picotazos invisibles de pájaros alegres.

Y ahora estoy protegido por un techo volado,
bajo el cual estoy sentado viendo la lluvia caer.

Y yo me acuerdo de ti,
ese último día de otoño antes que llueva,
mirándome.

Por: Juan Estuardo
(Cuaderno Minerva No. 3, 27/May/2014)
Foto: Sonia Madrigal
Poesía